Qué es la velocidad de reacción

La velocidad de reacción es la capacidad de captar un estímulo, procesarlo, elegir una respuesta adecuada y empezar a moverse lo antes posible. El tiempo desde que aparece el estímulo hasta que empieza la respuesta motriz se llama tiempo de reacción. Cuanto más corto es, más rápida es la reacción desde el punto de vista temporal.

Hay que distinguirlo del tiempo del movimiento en sí. Un niño puede reconocer una indicación rápidamente, pero ejecutarla despacio o con imprecisión. A la inversa, un esquiador rápido en el movimiento puede perder tiempo al percibir demasiado tarde la información decisiva. Por eso, al evaluar a los deportistas, además del tiempo de reacción también se observan la precisión de las respuestas y el método de medición utilizado.

Lo más habitual es distinguir:

  • reacción simple – a un estímulo conocido de antemano le sigue una sola respuesta conocida, por ejemplo moverse tras una señal sonora,
  • reacción de elección – el deportista elige entre varias opciones según el estímulo, por ejemplo cambia de dirección según el color mostrado.

La velocidad de reacción no es lo mismo que un reflejo. El reflejo es una respuesta automática e involuntaria del sistema nervioso. La reacción deportiva suele incluir la percepción de la situación, la decisión y un movimiento aprendido.

Importancia en el esquí

El esquiador obtiene continuamente información de la vista, del sistema del equilibrio, de la presión en los pies y del movimiento de las distintas partes del cuerpo. Reacciona, por ejemplo, a un cambio de pendiente, dureza o irregularidad de la nieve, a la pérdida de apoyo, al movimiento inesperado de otro esquiador o a una indicación del entrenador.

En el esquí de competición no se trata solo de responder lo más rápido posible. Lo importante es toda la cadena percepción – decisión – movimiento. Una reacción correcta, aunque sea una fracción de segundo más tarde, puede ser más útil que un movimiento inmediato pero incorrecto. Además, el resultado depende de la técnica, el equilibrio, la fuerza, la velocidad de descenso y de si el esquiador tiene preparada una respuesta motriz adecuada.

Anticipación desempeña un papel muy importante, es decir, prever la evolución siguiente a partir de la información disponible. Un esquiador experimentado no tiene que esperar a que el problema se manifieste del todo: a partir de la forma del terreno, la posición del cuerpo o el movimiento anterior puede prever lo que seguirá. La investigación sobre el desarrollo de las habilidades motrices predictivas muestra que estas capacidades cambian de forma notable durante la infancia. Por eso, la reacción y la anticipación no pueden considerarse una característica innata e inmutable.Velocidad de reacción en niños

Los resultados de los niños están influidos por la edad, la experiencia, la atención, la comprensión de la tarea, el cansancio y la motivación. Por eso, comparar a un niño más pequeño con un competidor mayor basándose en una sola prueba en milisegundos no tiene un gran valor informativo.

En los esquiadores más jóvenes tiene prioridad un desarrollo variado de las habilidades motrices básicas. Son adecuadas las persecuciones, los juegos con pelota, los cambios de dirección, las tareas de equilibrio y los juegos con indicaciones visuales o sonoras sencillas. Una revisión sistemática de los juegos deportivos infantiles señala su aporte a las habilidades motoras básicas y perceptivo-motoras. La metodología oficial de U.S. Ski & Snowboard también basa el desarrollo del joven esquiador en una amplia base de habilidades de esquí, no en el entrenamiento aislado de una sola capacidad.

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Velocidad de reacción – ilustración técnica Ski Loko

Con la edad y la experiencia, se puede ir aumentando poco a poco el número de opciones, la velocidad de movimiento y la similitud con una situación real de esquí. Sin embargo, no existe un único procedimiento universal adecuado para cada niño.

Cómo se desarrolla – la mirada del entrenador

En la práctica de entrenamiento se avanza desde una tarea sencilla y segura hacia una toma de decisiones más compleja:

1. una señal conocida y una respuesta motriz, 2. dos o más señales con respuestas distintas, 3. reacción durante el movimiento, 4. elección de la solución en una tarea similar al esquí, 5. manejo de la situación a mayor velocidad o con una ligera presión de tiempo.

Se pueden usar salidas con distintas señales, imitación del movimiento del compañero, atrapar una pelota, cambios de dirección según el color o el número y ejercicios de esquí en los que el niño, en un espacio amplio y despejado, elige entre opciones explicadas de antemano. En la nieve, el entrenador debe adaptar la tarea a la edad, al nivel técnico, al tráfico, al terreno y a la velocidad. Un estímulo inesperado no debe crear una situación peligrosa.

Más útiles que una gran cantidad de señales caóticas son las tareas breves en las que el niño se mantiene concentrado y el entrenador puede distinguir dónde surgió el error: al percibir el estímulo, al decidir o solo al ejecutar el movimiento. La investigación sobre la toma de decisiones en el deporte juvenil apoya la importancia de las tareas que conectan la percepción con una respuesta motriz concreta, aunque los conocimientos de los deportes colectivos no se pueden trasladar directamente al esquí sin verificación.

Medición y malentendidos frecuentes

Una prueba sencilla de la mano, un panel luminoso o una prueba por ordenador mide solo la reacción en una tarea definida con precisión. No es una prueba independiente de que el niño reaccionará más rápido sobre los esquís. Los resultados de distintas pruebas no deben compararse directamente y, al repetir la medición, es necesario mantener el mismo procedimiento, el entorno y el grado de calentamiento.

La carga física puede modificar el rendimiento perceptivo-cognitivo según la intensidad, el tipo de tarea y la experiencia deportiva. Por eso no se puede suponer automáticamente que cualquier fatiga ralentice la reacción del mismo modo; las pruebas antes del entrenamiento y después de una bajada exigente representan condiciones diferentes.

Un error frecuente es intentar desarrollar la velocidad de reacción solo con dispositivos luminosos o con una pantalla. Esas ayudas pueden entrenar una tarea visual-motora concreta, pero la transferencia a la toma de decisiones deportiva no es automática. También trabajos de síntesis más recientes señalan que mejorar el tiempo de reacción no necesariamente significa mejorar la precisión de la toma de decisiones o el rendimiento en un deporte concreto.

Para el entrenador, por eso, el objetivo no es un niño que solo reaccione rápido a una señal. El objetivo es un esquiador que reconozca a tiempo la información importante, elija una solución segura y la ejecute técnicamente.

Fuentes y lectura adicional

  1. Psychomotor and Basic Cognitive Abilities in Professional Athletes: A Systematic Review
  2. Physical Load Affects Perceptual-Cognitive Performance of Skilled Athletes: a Systematic Review
  3. Developmental change in predictive motor abilities
  4. The Effect of Sports Game Intervention on Children’s Fundamental Motor Skills: A Systematic Review and Meta-Analysis
  5. Efectos de los programas de entrenamiento en la toma de decisiones en jugadores jóvenes de deportes de equipo: una revisión sistemática y metaanálisis
  6. Manual alpino de U.S. Ski & Snowboard – Nivel 100
  7. Efectos del entrenamiento visual estroboscópico sobre el tiempo de reacción y la capacidad de toma de decisiones en deportistas: una revisión sistemática y metaanálisis