Calentamiento es la transición planificada del reposo o de la actividad diaria habitual a la carga del esquí. Su tarea es preparar el aparato locomotor, la coordinación, la atención y los movimientos específicos del esquí sin que el deportista se canse antes del entrenamiento o de la salida.
A menudo se identifica erróneamente el calentamiento solo con el estiramiento. En la práctica deportiva se trata de un conjunto más amplio: activación progresiva, movilidad necesaria para la actividad dada, tareas de equilibrio y coordinación, movimientos de fuerza o de impulso adecuados y, al final, preparación directamente sobre los esquís.
Qué sabemos sobre el calentamiento
La investigación en el deporte juvenil apoya sobre todo el calentamiento multicomponente regular, que combina coordinación, equilibrio, fuerza, control del movimiento y tareas específicas del deporte. Una revisión sistemática de 15 estudios en niños y adolescentes encontró una menor tasa de lesiones deportivas con estos programas. Sin embargo, el resultado no puede entenderse como una garantía de protección individual ni trasladarse sin reservas al esquí alpino.
El beneficio también depende de la regularidad y de una correcta ejecución. Una revisión sistemática más reciente sobre calentamientos neuromusculares en el deporte juvenil indica como factores importantes la adhesión al programa, materiales metodológicos disponibles y el apoyo del entrenador.
Los conocimientos procedentes del balonmano y del fútbol infantil mostraron que los programas estructurados centrados en el equilibrio, la fuerza, el cambio de dirección y las caídas controladas pueden reducir la incidencia de algunas lesiones. Sin embargo, se trata de evidencias de otros deportes, no de una norma directa para los jóvenes esquiadores.
La importancia de una preparación física de calidad también la subrayan los datos de la FIS: en el esquí alpino de élite seguido, la rodilla estuvo entre las zonas lesionadas con más frecuencia. El calentamiento por sí solo no puede eliminar los riesgos de la velocidad, la caída, la fatiga, la pista o el material inadecuado, pero forma parte de los elementos de la preparación del deportista que sí se pueden influir. La FIS incluyó el desarrollo de recomendaciones para el calentamiento y la vuelta a la calma tras la carga entre los temas de su programa de prevención de lesiones.
Cómo puede ser el calentamiento de un esquiador
La siguiente división presenta la práctica de entrenamiento, no una regla uniforme de la FIS. Los ejercicios concretos, su número y su exigencia los determina el entrenador según la edad, la experiencia, el estado de salud, la superficie, el tiempo y el entrenamiento previsto.
1. Activación general Caminar, trotar suave, pequeños desplazamientos laterales, trabajo de brazos o un juego motor sencillo preparan poco a poco al niño para las tareas siguientes. Con frío no conviene empezar con sprints bruscos ni saltos máximos.
2. Movilidad activa Los movimientos controlados de tobillos, rodillas, caderas, tronco y hombros se realizan dentro de un rango que el niño maneja con seguridad. Mantenerse mucho tiempo de forma pasiva en una posición extrema no es un sustituto completo del calentamiento activo.

3. Equilibrio y control del movimiento Se puede utilizar la postura estable sobre una pierna, una sentadilla adecuada, el traslado del peso, pasos laterales o una caída controlada. Los saltos y las tareas de equilibrio más exigentes solo tienen sentido cuando corresponden al nivel del niño y la superficie no es resbaladiza ni irregular.
4. Preparación específica para el esquí El entrenador puede incluir la postura básica de esquí, el trabajo de tobillos y rodillas, el desplazamiento del centro de gravedad, la estabilización del tronco o la imitación del ritmo de los giros. El objetivo no es practicar una técnica compleja sin esquís, sino recordar las tareas motrices del entrenamiento siguiente.
5. Inicio progresivo sobre la nieve Las primeras bajadas suelen ser técnicamente más sencillas y con margen de velocidad. Solo después se aumenta la dinámica, la inclinación de la pendiente, la intensidad del canto o la dificultad del recorrido. Por eso, el calentamiento en seco no sustituye una entrada en calor adecuada sobre los esquís.
Calentamiento de los niños
Los niños más pequeños suelen responder mejor a tareas cortas y comprensibles y a juegos de movimiento que a una larga serie de ejercicios aislados. El entrenador debe mostrar el movimiento, usar indicaciones sencillas y vigilar la calidad de la ejecución. La edad cronológica por sí sola no basta: niños de la misma edad pueden diferir mucho en nivel motor, desarrollo físico y experiencias sobre la nieve.
El calentamiento no debe servir para “quitar” un dolor o una lesión reciente. En caso de dolor, limitación inusual del movimiento o regreso tras una lesión, el procedimiento lo determina un profesional sanitario en colaboración con el entrenador. También requiere especial atención el movimiento con botas de esquí, bastones y sobre una superficie helada.
Contexto de competición
Antes de competir, el calentamiento debe preparar al deportista, no agotarlo. El contenido puede tener en cuenta la disciplina: el slalom exige estar listo para cambios rápidos de ritmo, mientras que las disciplinas más largas y rápidas plantean otras exigencias de estabilidad y concentración. Sin embargo, no existe una receta universal.
La espera en la salida, el traslado en telesilla o el mal tiempo pueden debilitar el efecto de la activación previa. Por eso, la práctica de entrenamiento consiste en mantener el confort térmico y, si es posible, realizar una breve reactivación antes de la salida. El día de competición no es adecuado para probar ejercicios nuevos o excesivamente exigentes.
Errores típicos
- el calentamiento consiste solo en unas pocas posiciones estáticas,
- empieza con movimientos explosivos sin una activación progresiva,
- el programa es el mismo para un niño pequeño y para un competidor adolescente,
- los ejercicios son tan exigentes que empeoran la técnica o cansan al deportista,
- el calentamiento termina demasiado pronto antes de la bajada y luego hay una larga espera,
- la primera bajada sobre la nieve se hace de inmediato a toda velocidad,
- el entrenador da prioridad al número de repeticiones por encima de la precisión y la seguridad del movimiento.
Desde el punto de vista del entrenador, un buen calentamiento es corto, útil, progresivo y conectado con el contenido del entrenamiento. Su calidad no consiste en la cantidad de ejercicios, sino en si el niño, al terminar, parece concentrado, se mueve con control y está listo para empezar a esquiar con seguridad.
Fuentes y lecturas adicionales
- Ding et al. – Eficacia de los programas de intervención de calentamiento para prevenir lesiones deportivas entre niños y adolescentes: revisión sistemática y metaanálisis
- Lutz et al. – Mejores prácticas para la difusión y aplicación de calentamientos de prevención de lesiones con entrenamiento neuromuscular en deportes de equipo juveniles
- Herman et al. – La eficacia de las estrategias de calentamiento neuromuscular para prevenir lesiones de las extremidades inferiores durante la práctica deportiva
- Olsen et al. – Ejercicios para prevenir lesiones de las extremidades inferiores en el deporte juvenil: ensayo controlado aleatorizado por conglomerados
- Rössler et al. – Ensayo controlado aleatorizado multinacional por conglomerados para evaluar la eficacia de 11+ Kids
- Sistema de vigilancia de lesiones de la FIS 2006–2019
- Plan quinquenal de prevención de lesiones y protección de la salud de la FIS 2025–2030