Qué es la coordinación

Coordinación es la capacidad del sistema nervioso y del sistema de movimiento para organizar los distintos movimientos en un conjunto eficaz, realizarlos en el orden y momento correctos y adaptarlos a una situación cambiante. Al esquiar no se trata solo del equilibrio o de unas “piernas hábiles”. El esquiador procesa al mismo tiempo información visual, vestibular y propioceptiva y, según ella, controla la posición del cuerpo, el movimiento de ambas piernas, del tronco y, si hace falta, también de los bastones.

En la literatura especializada, la coordinación se solapa en parte con los conceptos de competencia motora, habilidad motora y control neuromuscular. En la práctica del entrenamiento, entre sus manifestaciones se incluyen sobre todo el equilibrio, la orientación, el ritmo, la reacción, la precisión del movimiento y la capacidad de cambiar un movimiento ya iniciado. Sin embargo, las distintas metodologías clasifican estos componentes de manera diferente, por lo que no se trata de una clasificación competitiva vinculante.

Cómo se manifiesta sobre los esquís

Un esquiador coordinado puede calcular bien el momento del cambio de cantos, la carga y la dirección de los esquís, manteniendo al mismo tiempo una posición estable y móvil. Sabe ajustar el movimiento según la inclinación, las irregularidades, la calidad de la nieve, la velocidad o la siguiente puerta. Por eso, el esquí alpino exige no solo un patrón de movimiento aprendido, sino también su adaptación constante.

La investigación con jóvenes competidores muestra que el equilibrio valorado en una tarea específica de esquí puede distinguir mejor el nivel de rendimiento que una prueba general sin material de esquí. Eso no significa que la preparación motriz general sea inútil. Pero sí señala que el éxito en un ejercicio de equilibrio habitual no tiene por qué trasladarse automáticamente a la bajada con esquís.

Coordinación en los niños

La coordinación no es un talento innato e inmutable. Se desarrolla con la experiencia, la variedad motriz y una retroalimentación adecuada. Las revisiones sistemáticas de la investigación respaldan el efecto positivo de los programas de movimiento y del juego activo en el desarrollo de las habilidades motoras de los niños. Sin embargo, los resultados de los estudios son diversos y no determinan un número universal de ejercicios, repeticiones o sesiones de entrenamiento adecuado para cada niño.

Coordinación – ilustración técnica Ski Loko

En los niños más pequeños tiene prioridad una base motriz amplia: correr, saltar, aterrizajes seguros, trepar, rodar, lanzar, atrapar, tareas rítmicas y juegos de equilibrio. Sobre la nieve, la coordinación se desarrolla con la bajada por terrenos variados, cambios en el radio y el ritmo de los giros, tareas hacia ambos lados o la reacción ante una señal externa sencilla. El sistema de desarrollo a largo plazo de US Ski & Snowboard destaca un progreso adecuado a la edad y una base amplia de habilidades de esquí y de movimiento general.

La edad cronológica no es el único criterio. Niños de la misma edad pueden diferir en experiencia, desarrollo corporal, atención y capacidad para manejar la velocidad. Al evaluar el rendimiento en la adolescencia, también hay que tener en cuenta la maduración biológica, porque la estabilidad postural dinámica se desarrolla en este periodo.

Mirada del entrenador

La tarea de coordinación debe ser lo bastante exigente para que el niño tenga que buscar una solución, pero aun así pueda realizarla con seguridad y con un control adecuado. En la práctica del entrenamiento funciona bien:

  • cambiar el terreno, el ritmo, la dirección o la forma de realizar la tarea,
  • desarrollar el lado derecho y el izquierdo y no favorecer solo el giro preferido,
  • combinar juegos motores generales con tareas similares al esquí real,
  • primero dominar la tarea a una velocidad adecuada y solo después añadir más complejidad,
  • si se pierde el control, simplificar la tarea, reducir la velocidad o incluir una pausa,
  • seguir no solo el resultado, sino también la capacidad de corregir el error y adaptar el movimiento a la nueva situación.

Un error típico es identificar la coordinación con pasar rápido por la escalera o con el ejercicio más complicado posible. Sin un objetivo preciso, la tarea puede ser solo caótica. Igualmente inapropiado es trasladar de forma mecánica ejercicios de esquiadores adultos a niños pequeños o evaluar la coordinación únicamente según el tiempo en el recorrido.

La buena coordinación no significa una postura inmóvil de «manual». Se nota en que el esquiador puede cumplir la tarea con estabilidad, reaccionar al cambio y mantener el control de la dirección y la velocidad. El entrenamiento de coordinación no sustituye el aprendizaje de la técnica de esquí; crea una base motora gracias a la cual las habilidades técnicas se pueden aprender y usar en distintas condiciones.

Fuentes y más lecturas

  1. US Ski & Snowboard – Alpine Training Systems
  2. US Ski & Snowboard – Manual Alpino de nivel 100
  3. McDonough, Liu, Gao – Effects of Physical Activity on Children's Motor Skill Development: A Systematic Review
  4. Müller y col. – Sport-specific balance tests account for youth alpine skiers’ ranking
  5. Steidl-Müller y col. – Dynamic Postural Stability in Youth Competitive Alpine Skiers
  6. Johnstone y col. – Active play interventions and fundamental movement skills in children