Cambio de cantos es parte de la transición entre dos giros, en la que el esquiador libera los cantos cargados en el giro anterior e inclina los esquís hacia los cantos opuestos para el nuevo giro. Los esquís pasan entonces por una posición plana o muy cerca de ella. El cambio de cantos no es lo mismo que toda la transición: al mismo tiempo puede cambiar la distribución de la presión, la pierna de apoyo, la posición del cuerpo y la dirección del movimiento de los esquís.
Qué ocurre entre los giros
En los giros paralelos enlazados, el esquí exterior del giro anterior pasa a ser el esquí interior del nuevo giro y viceversa. Al liberar los cantos antiguos, los esquís dejan de crear el apoyo lateral original. El movimiento del esquiador y de los esquís permite entonces iniciar los nuevos cantos.
El ángulo de canteo surge de la combinación de la inclinación del cuerpo y la flexión de las articulaciones. Los movimientos se coordinan sobre todo en los tobillos, las rodillas y las caderas; sin embargo, no se trata de empujar aisladamente las rodillas hacia un lado. La metodología de US Ski & Snowboard describe el canteo como el resultado de la inclinación y la flexión, y al desarrollar la técnica destaca la coordinación de los movimientos desde las extremidades inferiores hacia arriba.
En un giro paralelo normal, los cantos de ambos esquís suelen cambiar casi al mismo tiempo. Sin embargo, la simetría temporal completa no es el objetivo en todas las situaciones. Un principiante, un niño en posición de cuña o un esquiador que se enfrenta a una irregularidad, a una pérdida de equilibrio o a un cambio táctico de trayectoria puede pasar a los nuevos cantos de forma progresiva. Lo importante es si la forma de cambiar los cantos responde a la tarea y permite una entrada controlada en el siguiente giro.
Importancia práctica
El momento del cambio de cantos influye en dónde y cómo empezará el nuevo giro. Una liberación fluida de los cantos antiguos permite que los esquís pasen a la nueva dirección sin frenadas ni tirones innecesarios. Si el esquiador permanece demasiado tiempo sobre los cantos antiguos, a menudo alarga el final del giro, se sale de la trayectoria prevista y luego debe iniciar el nuevo giro de forma brusca. Un apoyo de los nuevos cantos demasiado temprano o forzado puede, por el contrario, provocar un enganche repentino del canto, pérdida de equilibrio o un giro demasiado temprano de los esquís.
El ángulo de canteo está relacionado con la forma y el radio del giro tallado, pero no determina por sí solo la trayectoria. El resultado depende también de la flexión y la geometría del esquí, de la distribución de fuerzas, de la velocidad, de la inclinación de la pendiente, de las propiedades de la nieve y de la posible rotación o deslizamiento de los esquís. Las mediciones en esquiadores de slalom de élite confirman la relación entre el ángulo de canteo y el radio alcanzado, aunque también señalan la importancia de la construcción del esquí y de su contacto con la nieve.

Contexto infantil y competitivo
En los niños, el cambio de cantos se desarrolla primero como la capacidad de liberar el canto, no como el intento de crear la mayor inclinación posible. Son adecuadas una pendiente suave y despejada y una velocidad a la que el niño pueda experimentar sin miedo. Los ejercicios pueden incluir deslizamiento lateral, alternancia de deslizamiento y parada sobre los cantos, giros en guirnalda, giros enlazados poco profundos o cambio de cantos en un corredor delimitado. US Ski & Snowboard utiliza el paso del deslizamiento al canteo como ejercicio para coordinar la rotación de las extremidades inferiores y el control de los cantos.
Se trata de práctica de entrenamiento, no de un procedimiento universal para cada niño. El entrenador elige el terreno, la velocidad y la tarea según la edad, el equilibrio, la experiencia y la capacidad del niño para entender las instrucciones. En los esquiadores más jóvenes suele ser más eficaz una tarea motriz sencilla o un juego que una descripción anatómica detallada.
En el esquí de competición, el cambio de cantos se evalúa en relación con la trayectoria, el ritmo y la continuidad de los giros. Los giros de competición modernos no siempre tienen un final y un comienzo claramente separados; los movimientos que terminan un giro se superponen con la preparación del siguiente. Por ello, el corredor no piensa solo en lo rápido que vuelca los esquís, sino también en hacia dónde se desplaza su centro de gravedad, cuándo aparece el apoyo sobre el nuevo esquí exterior y si el cambio de cantos favorece la trayectoria prevista.
Un cambio de cantos más rápido no es automáticamente mejor. En slalom, la transición puede ser muy corta, mientras que en un giro más largo, en una ondulación o en una prolongación táctica de la trayectoria, puede ser apropiada una transición más tranquila. Ni siquiera la trayectoria más corta y más directa tiene por qué ser la más ventajosa desde el punto de vista energético o temporal. Además, en los tramos de deslizamiento conviene limitar el canteo innecesario, porque los cantos y el cambio de dirección aumentan la resistencia frente a deslizar sobre la base.
Errores típicos y malentendidos
- Mantener el canto antiguo: el esquiador continúa demasiado tiempo atravesando la pendiente y el nuevo giro comienza entonces con retraso o con una rotación brusca.
- Lanzar los hombros hacia el nuevo giro: la parte superior del cuerpo sustituye el trabajo de las extremidades inferiores, lo que puede debilitar el apoyo sobre el esquí exterior.
- Empujar solo las rodillas hacia dentro: se crea una postura pasiva sin un trabajo adecuado de tobillos y caderas. El objetivo no es imitar a toda costa un gran ángulo de canto.
- Salto obligatorio en cada cambio: los esquís también pueden descargarse y liberar los cantos mediante una flexión y extensión suaves de las extremidades inferiores; el impulso es solo una de las opciones para una situación concreta.
- Confundir el cambio de cantos con la transferencia de presión: se trata de procesos relacionados, pero distintos. Los esquís pueden cambiar de canto antes de que se genere una presión notable sobre el nuevo esquí exterior.
- La idea de un largo tramo sobre plano: la posición sobre plano puede ser, en un giro dinámico, solo un instante muy breve, no una fase independiente que haya que alargar de forma consciente.
La mirada del entrenador
El entrenador no solo observa la rapidez con la que se cambian los esquís de canto. Valora si el esquiador ha liberado el giro anterior sin bloquearse, si el cuerpo se mueve a la posición adecuada para el nuevo giro, si los esquís siguen siendo controlables y si el nuevo esquí exterior puede ir creando apoyo de forma progresiva. Ayudan las huellas en la nieve, el vídeo desde delante y desde detrás, y la comparación entre giros a derechas e izquierdas.
Al corregir la técnica, normalmente conviene cambiar primero el terreno, la velocidad o la forma del giro y solo después añadir más indicaciones verbales. El objetivo no es un único cambio de cantos mecánicamente idéntico, sino la capacidad de adaptar su momento y su amplitud al terreno, la velocidad y la trayectoria prevista.
Fuentes y más lectura
- US Ski & Snowboard – Alpine Training Systems
- US Ski & Snowboard – Level 100 Alpine Manual
- US Ski & Snowboard – Straight Run to Sideslip to Edge Set with Pole Plant
- Reid et al. – Alpine Ski Motion Characteristics in Slalom, PubMed
- Federolf et al. – Impact of Skier Actions on the Gliding Times in Alpine Skiing, PubMed
- Supej – Differential Specific Mechanical Energy as a Quality Parameter in Racing Alpine Skiing, PubMed
- Komissarov – Balanced Carving Turns in Alpine Skiing, PubMed
- Spörri et al. – Course Setting and Selected Biomechanical Variables Related to Injury Risk, PubMed