Qué es la concentración

Concentración es la capacidad práctica de dirigir la atención: elegir el estímulo esencial, mantenerla en él el tiempo que requiera la tarea, trasladarla en el momento adecuado y volver a la tarea después de una distracción. Por tanto, no se trata solo de concentrarse durante mucho tiempo en una sola cosa.

En el esquí alpino, la información importante cambia con rapidez. El esquiador observa la dirección de la bajada, el perfil de la pendiente, la superficie de la nieve, otras puertas o a los demás participantes en la circulación. Al mismo tiempo realiza movimientos aprendidos. Una buena concentración significa que su atención se dirige sobre todo a la información que en ese momento resulta útil para bajar con seguridad y eficacia.

La concentración no es lo mismo que la rigidez, la respiración contenida o el esfuerzo tenso por no cometer errores. Un control excesivo de cada movimiento parcial puede alterar la coordinación fluida, sobre todo cuando la habilidad ya está adquirida.

Enfoque interno y externo de la atención

Al aprender un movimiento se distinguen dos formas de enfocar la atención, que se estudian a menudo:

  • enfoque interno se dirige al propio cuerpo o a su movimiento, por ejemplo a la posición de las rodillas o de las manos,
  • enfoque externo se dirige al efecto del movimiento o al entorno, por ejemplo a la huella de los esquís, a la dirección del giro o al espacio al que el esquiador quiere avanzar.

La investigación sobre el aprendizaje motor en varios deportes suele encontrar una ventaja del enfoque externo, también en niños. Sin embargo, los estudios con niños usan tareas y grupos de edad diferentes, y la calidad de la evidencia no es la misma en todas las áreas. Por eso, los resultados no pueden convertirse en una regla de que una indicación interna sea siempre incorrecta.[1][2][5][6]

Un trabajo de revisión sobre las indicaciones del entrenador señala que las indicaciones internas pueden ser útiles cuando se quiere cambiar de forma precisa una posición o un movimiento concretos, mientras que el enfoque externo suele favorecer más la coordinación global y el resultado del movimiento.[4] En la práctica del esquí, por eso depende del nivel del niño, del objetivo del ejercicio y de si el entrenador está explicando un elemento nuevo, corrigiendo un error concreto o pidiendo una bajada fluida.

Concentración en niños

La capacidad del niño para trabajar con la atención se desarrolla. Por eso, el entrenador no debe interpretar cada distracción como desobediencia o falta de esfuerzo. La indicación debe corresponder a la edad, la experiencia, la comprensión y la exigencia del entorno.

Una práctica de entrenamiento adecuada suele incluir:

Concentración – ilustración técnica de Ski Loko
  • una sola tarea principal en lugar de una lista de varias correcciones,
  • una indicación breve, concreta y adecuada a la edad,
  • una demostración visual, una huella en la nieve, un punto de color u otra ayuda visible,
  • alternar una tarea de concentración con un descenso más libre o con un juego,
  • la pregunta de en qué debe fijarse el niño en la siguiente bajada,
  • la posibilidad de que un joven esquiador con más experiencia participe en la decisión sobre cuándo quiere recibir retroalimentación.

Las investigaciones con niños sugieren posibles beneficios de las indicaciones visuales y de la retroalimentación ofrecida en el momento en que el deportista la solicita. Sin embargo, los autores de la revisión sistemática formulan estas recomendaciones con cautela debido a la diversidad y a la limitada calidad metodológica de los estudios disponibles.[2] Por ello, no existe un número universal de minutos durante los cuales un niño de determinada edad deba concentrarse sin pausa.

La concentración en el esquí de competición

En las carreras, el contenido de la atención cambia según la fase del rendimiento. Durante el reconocimiento del trazado, el corredor se forma una idea de la línea, el ritmo, los cambios del terreno y los tramos difíciles. Antes de la salida necesita reducir los estímulos distractores y recordar solo el plan más importante. Durante la bajada, la atención se traslada a las puertas siguientes, la dirección y las condiciones actuales.

En la práctica de entrenamiento se considera una herramienta útil una simple rutina previa a la salida. Puede incluir la comprobación de la preparación, uno o dos puntos clave de la bajada, una breve calma y una señal clara para empezar el esfuerzo. Su forma exacta es individual y no constituye una regla de competición. En un niño debe ser breve, comprensible y practicada en el entrenamiento, no introducida por primera vez justo antes de una salida importante.

Después de un error, la capacidad de recuperar la atención es decisiva. Pensar en la puerta ya pasada le quita atención al tramo siguiente. El entrenador puede practicar un estímulo sencillo de retorno, por ejemplo una palabra breve asociada a la tarea siguiente. El objetivo no es negar el error, sino posponer su valoración hasta después de cruzar la meta.

Errores y malentendidos típicos

  • Demasiadas indicaciones a la vez: el niño tiene que elegir entre varias tareas corporales, técnicas y tácticas.
  • Orden imprecisa concéntrate: no dice en qué debe fijar su atención el deportista.
  • Centrarse en la prohibición: la instrucción no pienses en el error puede devolver una y otra vez la atención al error. Es más útil nombrar la tarea deseada.
  • Seguir el resultado durante la bajada: pensar en el tiempo, la posición o las expectativas del entorno desvía la atención del trazado actual.
  • Confundir un error técnico con falta de atención: el deportista puede entender la tarea y concentrarse en ella, pero todavía no tener la destreza motriz necesaria.
  • Autocontrol tenso: pensar constantemente en cada parte del cuerpo puede interferir en el movimiento automatizado.

La mirada del entrenador

El entrenador no desarrolla la concentración solo reprimiendo, sino sobre todo organizando bien la tarea. Debe saber decir qué estímulo es en ese momento decisivo y por qué. En lugar de un general concéntrate, puede indicar observa el punto de inicio de la curva, sigue la siguiente puerta o compara tu trazada con la línea marcada.

Después de la bajada conviene averiguar primero qué observó y qué sintió el deportista, y solo entonces añadir una valoración. Así el entrenador distingue entre una mala comprensión de la indicación, una orientación inadecuada de la atención y una técnica aún no adquirida del todo. Poco a poco se puede añadir un entorno más exigente, un ritmo variable o estímulos levemente distractores. Sin embargo, la seguridad, la velocidad adecuada y el dominio de la tarea básica tienen prioridad sobre la carga psicológica.

Las investigaciones disponibles respaldan la importancia de la atención, la motivación y un grado adecuado de autonomía en el aprendizaje motor.[3] La mayoría de los estudios citados, sin embargo, no se realizaron directamente en el esquí alpino. Por ello, trasladar sus resultados al entrenamiento de esquí es una aplicación especializada del entrenamiento, no una prueba de que un tipo de indicación vaya a funcionar igual en cada niño y en cada situación de esquí.

Fuentes y lecturas adicionales

  1. Eguia, Ng, Wong: Estrategias de foco de la atención para promover el aprendizaje motor en niños – revisión de alcance
  2. van der Veer et al.: ¿Cómo se pueden diseñar las instrucciones y la retroalimentación con foco externo para mejorar el aprendizaje motor en niños?
  3. Lewthwaite, Wulf: Optimizar la motivación y la atención para el rendimiento y el aprendizaje motor
  4. Werner, Federolf: Foco de atención en las instrucciones del entrenador para el entrenamiento técnico en el deporte
  5. Brocken, Kal, van der Kamp: Foco de atención en el aprendizaje motor infantil – edad y memoria de trabajo
  6. Perreault, French: Diferencias en el pensamiento y el aprendizaje de los niños durante la instrucción con foco de atención
  7. Starzak et al.: Estrategias de foco de atención en los deportes de raqueta – revisión sistemática